Foncebadón

Foncebadón

viernes, 13 de julio de 2018

Engañado


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El estío de la noche llamó a su puerta,
el manjar, otrora apetecible, tornó en miseria.
La fatiga de los años prendo en su estampa,
el fulgor de los oprobios nació en su boca.

Deslustrado, desabrido, calumniado…
deshojó la maltrecha margarita.
Rezó en silencio, recordando su infancia,
chillo con desconcierto, maldiciendo su estampa.

Y voló cual golondrina con una ala rota,
desarrapado, ultrajado y macilento no miró atrás.
El sendero estrecho del vericueto montañoso
lo llevó a las alturas imposibles de un infierno.

Y lloró cual torrentera en un invierno despechado,
soñó con muertes y matanzas a sabiendas de su suerte.
Y murió en aquel instante en que el rayo lo venció.
El cadáver aún reposa al son del silencio de aquel monte.


Francisco Javier Ramos Alija
13/7/18


jueves, 12 de julio de 2018

La inmundicia humana


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El obstáculo de la duda es su principal rival,
la liviana serenidad de un rostro infeliz
derrama a sus pies la nostalgia del eterno sendero.

Una esquirla de simientes imposibles,
la terrible amargura del incesto en la noche…
Un grito ahogado que se derrumba y silencia…

La perdida mirada en un infinito sesgado,
la cruel amargura de la inmundicia humana,
esa lentitud que no puede paladearse sin nausea.

Y todo por un trozo de carne,
por un instante de fulgor sin brillo…
La asquerosa naturaleza humana al borde del precipicio.

Escasa vida posible,
liviana y perfecta quietud,
un escondite en un sueño.
La mirada perdida,
la memoria imborrable,
el sentido imperfecto,
la opacidad del silencio.

Ruina e imperfección,
podredumbre y miseria…

¿Y ahora quien es el obstáculo?
El inmundo engendro que entre todos creamos…


Francisco Javier Ramos Alija
11/07/2018

jueves, 21 de junio de 2018

Un sino despiadado


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Si la sombra del ciprés se perfila en el camino,
la aurora refleja su presencia en la umbría opaca.
Si el tránsito sucede en la espera dolorosa,
la vida nace en la expectativa del futuro sueño.

El amargo sabor a hiel impregna la lengua del intruso,
la dulce sensación de vida que se cuela en la morada.
Un espacio sin esquinas que refulge límpido y sin tacha,
el lugar de la mentira, ese intruso y comedido cuento.

Paladín de cien batallas sin honor ni estima,
cordero de un rebaño sin pastor a su albedrío…,
ese impávido silencio que transgrede en la distancia…

La mortecina luz del quinqué en la madrasa…,
los alumnos que repiten y repiten frases trasnochadas,
el amor de los mortales perdido en el fragor de la batalla…

Amostró sus dudas a la mente de un mentor equivocado,
parcela de incandescencia inusitada que vincula a los unos con los otros,
esa pobrísima ruina que semeja la pobreza más sublime.

Aparece de nuevo la noche en su inclemencia…
vestida de sueños inauditos que te hacen mirar al infinito,
un aluvión de conceptos que regresan al uno perdido,
el amor imposible de un viento que se cuela sin pregunta.

Curiosa sensación que me amenaza,
la perfidia de un fulgor desorbitado,
el encuentro de la una con el otro,
la simiente de un placer sin alabanza.


Francisco Javier Ramos Alija
21 de octubre de 2018

viernes, 15 de junio de 2018

¡Así estás tú!


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Infeliz, reverente y marchito…
Apocopado, humillado y servil…
Infame, taciturno e histérico…
¡Así estás tú!

La mudanza de un mundo imperfecto,
la esperanza de un mundo imposible,
la estúpida sin razón del no ser…,
la mirada del imbécil villano…
¡Así estás tú!

Si discurren las cosas, si vienen…,
si discurren las cosas, si van…
Si la noche retorna en mañana,
¡Así estás tú!

Y le dices verdad en mentira…,
y le hablas mentira en verdad…,
y le vuelves loco…
¡Así estás tú!

El reposo se adueña de lo imposible,
la oscuridad trasluce al resol,
el infinito se espanta con tu dicha…
¡Así estás tú!

Y la sueña y la mira con nostalgia,
y se apaga en su infinito tormento,
no hay palabras, ni luces ni sombras…
¡Así estás tú!

Si perdiera la suerte de su vergüenza,
si se acostara sabiendo un poco más,
no sería el estado del presente…
¡Así estás tú!

Pero la suerte regala a los cretinos,
y mi suerte cretina es.
La luz se aparece entra las sombras
y me aflige con su calor.
Me siento invadido de amargura,
una especie de digna colisión.
El esbozo de un hombre que no mira,
la mirada de un simple pecador.

Me regalo palabras y parodias,
me resguardo en mi cama de algodón,
embriagado en la noche me despierto…
¡No estás tú!

Francisco Javier Ramos Alija
15/6/18




jueves, 11 de enero de 2018

Mentira

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Una sonrisa impaciente,
la mirada displicente,
el verbo locuaz y tenso,
los gestos modulados,
las emociones exaltadas,
la pena acumulada,
el yo compungido en un puño,
la furia desbordada…

El sueño que no place,
la mentira acumulada.
Los silencios por respuesta,
la señal de su agonía.

Y el yo mirándola a ella,
una mujer iracunda.
Sus vivencias me las vende.
No son las mías.

El sueño que no place,
la mentira acumulada.
El placer de un sexo rápido,
sensaciones perturbadas.

Amanece, que no es poco…
La película al recuerdo,
sensaciones imposibles,
sostén de nuestros tiempos,
risas olvidadas.

Y el yo mirándola a ella,
una mujer iracunda.
El gozo del silencio,
la perturbación de la borrasca.

Te siento tan lejana,
que incluso tus no palabras
me resultan anodinas,
perdida inacabada.


Francisco Javier Ramos Alija
11 de enero de 2018


martes, 31 de octubre de 2017

La Flor


Si te miro,
te deseo.
Si te cojo,
te huelo.
Y al sentir tu fragancia:
expiro.
De tus pétalos,
todo.
Tu corola entera.
Tu esencia me empalaga,
tu sangre me llena.
Si te quiero,
te quieren.
Si te menosprecio,
luces.
Arrobas y envidias
mustian al mirarte.


Francisco Javier Ramos Alija
31/10/2017

martes, 16 de mayo de 2017

Un silencio imperdonable




Lleno de preocupaciones, repleto de incertidumbres...
Perdido entre miserias humanas,
también junto a la muerte… ¡Regreso!

Y miro mi universo inestable, lo mimo.
Y presiento su mundo intangible, lo amo.
Desnudo descubro mis manchas,
desnuda la veo impoluta.

Me pregunto si el alma es posible,
pues aunque la vida está llena de almas,
las penas se apiñan en ellas.

Y regreso al ruido imposible:
Penetro en la diáfana estancia,
me cuelo, paciente, en la espera,
me siento con fuerzas, sin pena.

Y aplaudo la suerte de vida,
ese sueño perdido en la inconsciencia.
Me siento a su vera en la escucha,
persisten los ruidos sin ritmo…
La esencia de una vida inconexa.

Francisco Javier Ramos Alija, 16 de Mayo de 2017