Foncebadón

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jueves, 22 de octubre de 2020

PORQUE ELIMINARON A LOS GNOSTICOS - Documental Completo


 Documental realizado por la cadena AÑO CERO expone algunas presentaciones Históricas para entender los misterios del Cristianismo Primitivo y las razones por las cuales los Cátaros o Gnósticos fueron eliminados del escenario antiguo para dar paso a una nueva creencia impuesta por Costantino en el siglo III.

viernes, 13 de julio de 2018

Guerra al filantrocapitalismo

Resultado de imagen de el oprobio del hambre



El País - Ana Carbajosa - 21 de marzo de 2016

David Rieff pasa revista crítica a los organismos internacionales, fundaciones y ONG que aspiran a acabar con el hambre en el mundo en un ensayo de argumentos fascinantes. 


Si es de los que creen que el progreso tecnológico y la filantropía van camino de acabar con el hambre en el mundo, David Rieff tiene malas noticias para usted. Su nuevo ensayo, El oprobio del hambre, es un repaso crítico y minucioso a los organismos internacionales, fundaciones y ONG que aspiran a acabar con el hambre en el mundo y que, pese a sus buenas intenciones, logran, a juicio del autor, resultados decepcionantes.
Rieff reconoce que se han producido ciertos avances en la erradicación del hambre en la última década, pero también advierte de que la población no deja de crecer, de que el planeta se calienta a marchas forzadas provocando sequías y arrasando cosechas y de que la desigualdad avanza sin freno. ¿Cómo vamos a alimentar a los 9.000 millones de personas que habitarán el planeta a mediados de siglo?, se pregunta con angustia neomalthusiana.
Seis años ha dedicado el autor de A punta de pistola o Contra la memoria a escribir esta valiente e inteligente disección de las políticas de desarrollo, en la que dispara sin miramientos y con la que probablemente no hará muchos amigos en el mundillo humanitario. El blanco de sus demoledoras críticas son inversores que especulan con materias primas, el Banco Mundial, las ONG, la ayuda oficial al desarrollo de los países ricos y, sobre todo, los filantrocapitalistas. De ellos dice que “juegan a ser dios” y que no rinden cuentas más que a sí mismos. De Bill Gates llega incluso a escribir que es tan totalitario como Fidel Castro.
A “las élites del desarrollo” les acusa sobre todo de predicar un optimismo casi mesiánico, de no decir la verdad a sabiendas cuando anuncian con estruendo que asistimos al principio del fin del hambre en el mundo. De ellos dice también que se mueven en un magma en el que los intereses comerciales y los fines altruistas no acaban de estar bien delimitados. “¿Es una exageración aseverar que a principios del siglo XXI a veces puede parecer que cuatro categorías de personas (…) tienen derecho a comportarse como les plazca: los niños, los psicópatas, las víctimas y los filántropos?”, escribe.
El problema de fondo es lo que Rieff llama la “antipolítica tecnocrática”, que asegura que inspira los programas de ayuda al desarrollo. Es decir, la creencia de que una buena dosis de innovación promovida por el sector privado lo arreglará todo. Para demostrar que se trata de una creencia errónea, Rieff cita como ejemplo la revolución verde y la eclosión transgénica que se suponía que iban a llenar los estómagos de los hambrientos y no lo hicieron. Rieff parece alinearse más bien con los activistas que defienden que las hambrunas son sobre todo un problema de acceso y no tanto de producción, y rescata en el libro una poderosa cita de Mahatma Gandhi: “En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no para satisfacer su codicia”.
El tema y los argumentos de Rieff son fascinantes, el problema es que el autor dedica demasiadas páginas a explicar qué se está haciendo mal y tal vez demasiado pocas en exponer cómo se podría hacer mejor. Solo al final del libro, Rieff apunta a recetas como el fortalecimiento del Estado y la democracia en un mundo en el que “nuestra política se ha corrompido con el dinero y la publicidad”. Puede que sea esa la vía adecuada, pero resulta una respuesta excesivamente vaga y escasa tras más de 400 páginas dedicadas a desmontar los logros de las organizaciones humanitarias.
El oprobio del hambre. Alimentos, justicia y dinero en el siglo XXI. David Rieff. Traducción de Aurelio Major y Lucas Aznar. Taurus. Madrid, 2016. 430 páginas. 23,90 euros

miércoles, 7 de octubre de 2015

El hombre diminuto


BIOGRAFIA:
Hernán Valladares Álvarez nació en Madrid un 5 de noviembre de 1970, en el seno de una familia de origen indiano (emigrantes a México retornados). Su padre, un importante médico e investigador de Oncología, tenía una gran afición humanística y contaba con una nutrida biblioteca de materias como la filosofía, la lingüística, la historia y la literatura, aparte de gruesos volúmenes de medicina que a Hernán le eran indiferentes. Probablemente aquel ambiente humanístico le influiría más adelante. Su infancia y sobre todo su adolescencia y primera juventud estuvieron marcadas por un fuerte disentimiento ideológico y moral con su familia en un sentido amplio. Rebelde y mal estudiante fue expulsado de algunos centros, hasta que por fin retomó los estudios, tras unos años de `devaneos callejeros, experiencias de denso aprendizaje fuera de los carriles por los que obligan a circular al individuo social`. Se licenció con un expediente académico muy alto, sobre todo en las materias de historia de la lengua y literatura, en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid en 1998. Contrajo matrimonio ese mismo año y se trasladó con su mujer a Estados Unidos, donde impartió clases de Literatura y Lengua Española en la universidad de Darmouth College, estado de New Hampshire, EE UU, en calidad de profesor asistente. A su regreso en España vivió en Salamanca un año y sobre todo en Asturias, tierra de la mayoría de sus ancestros, donde tuvo a sus dos hijos. Cuenta con cinco poemarios, El juglar del Apocalipsis, Vidrieras, Las horas y los hombres, La sombra luminosa. A finales de 2011 se trasladó con su familia a vivir a Querétaro, México, donde publicó En honor de la verdad (editorial Praxis, 2013, México D.F.). También escribió, sin publicar, los cuentos Cuatro narraciones de la carpeta larga, las novelas Dioses y mosquitos y Tres domingos, y el ensayo Ser optimista o pesimista. Autor de la novela El hombre diminuto (editorial Bohodón, Madrid, 2011. Reimpresa en México, 2012). Aunque como él ha dicho alguna vez, `el veneno de la literatura se inocula poco a poco a través de lecturas que parecen explicar al hombre, al mundo y a la vida mejor que la propia experiencia, y desde luego mejor que la experiencia de la vulgaridad con que se intenta adocenar cada vez más a las sociedades`, es sin embargo en el año 1991, con veinte de edad, cuando, como Saúl caído del caballo, un grave accidente de moto le provocó una inmersión profunda y definitiva en la literatura. Veintidós años más tarde, ya viviendo con su familia en Querétaro, sufrió un nuevo y aún más terrible accidente de moto del que resultó una lesión medular alta que lo dejó tetrapléjico. Obligado a regresar a España, ingresó en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, donde estuvo nueve meses de rehabilitación. En la actualidad reside en Madrid, donde se dedica exclusivamente a la literatura. Entre otros proyectos, se encuentra muy avanzado el ensayo-autobiografía El hombre medular, un importante volumen con una primera parte autobiográfica con inserciones propias del ensayo filosófico, y una segunda parte donde esta estructura se invierte y se aproxima más al ensayo filosófico con inserciones autobiográficas. Ha escrito en su blog (Diarius interruptus): `espero terminar con este libro impuesto por las circunstancias —jamás se me habría ocurrido escribir algo autobiográfico—, cerrar esta etapa de dolor de dimensiones mitológicas, para poder proseguir con mi ambiciosa novela Abril decide y otros proyectos literarios, luego, ya veremos qué pasa o si deja de pasar`.

RESEÑA:
Para Camilo Pedro, el protagonista de la novela, habría sido mucho más sencillo ver cumplidos sus sueños de burgués acomodado, haberse casado con Margarita y terminar siendo profesor de Geología en la Universidad Complutense de Madrid. Pero el destino le tiene reservada otra existencia. Su director de tesis, el profesor Garrido, lo embarca, junto a dos compañeros más, Gregorio y Bobby, en un proyecto para buscar petróleo en la isla de Serolf al servicio de una asociación entre las petroleras Brip y Repansa, británica y española respectivamente. Las aventuras objetivas y subjetivas dentro de la isla irán transformando a los personajes, inmersos en un mundo plagado de misterios.

Un trocito


Camilo Pedro Flores Padilla recorría aquella mañana de abril los pasillos del hospital psiquiátrico como quien deambula absorto de apaciguamiento por un balneario, sin asomo de amargura o enajenación en su rostro, y en la pequeña bolsa de deporte agarrada en una mano no llevaba demasiado peso como para dibujar en su cara los gestos del esfuerzo. Los vidrios de las galerías inundaban de sol las paredes blancas y, abajo, el jardín florecía con esa explosión sexual de la vegetación en primavera. El aroma de las adelfas traspasaba las ventanas. Un poco más allá del perímetro de piedra y verja metálica que rodea las instalaciones psiquiátricas, como si se tratara de una especie de castillo o baluarte de los pensamientos raros, se extendía el campo y los olivos. Los médicos, como era lógico, los enfermeros y enfermeras, los celadores, y en general todo el personal empleado en la residencia, habíamos ido adquiriendo hacia Camilo una confianza total a lo largo de los años. Llegó conducido por unos tipos de traje caqui, y fue ingresado cuando era un hombre joven; ahora se encontraba de lleno en sus días provectos, con sus sesenta y un años de edad...

miércoles, 30 de septiembre de 2015

En el desierto no hay atascos

BIOGRAFIA:
Moussa Ag Assarid es el mayor de trece hermanos de una familia nómada de tuaregs. Nació al norte de Mali hacia 1975 y en 1999 se trasladó a Francia para estudiar. Es autor de “En el desierto no hay atascos“, donde describe su fascinación y perplejidad ante el mundo occidental.Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie! No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo.


RESEÑA:
Moussa Ag Assarid lleva el viajar en la sangre. Nacido en el norte de Mali hacia 1975, hijo de padres nómadas y primogénito de una familia de trece hijos. Con 23 años, el joven tuareg llega a Francia y cambia los dromedarios de su infancia por el TGV y el metro. Siempre en movimiento e interesado en conocer a los demás, Moussa describe en esta obra su fascinación y perplejidad ante el mundo occidental que va descubriendo: su naturaleza, sus habitantes, sus costumbres y todo aquello que no percibimos porque nos hemos acostumbrado a verlo. Las anécdotas y comentarios que cuenta, como la cama del hotel, tan grande que podrían dormir en ella todos los niños de su jaima, el milagro del agua que sale de los grifos, la magia de las escaleras mecánicas y las puertas automáticas... son a un tiempo divertidos y enternecedores, y además muy lúcidos, sin ocultar a veces la decepción por cosas como la falta de tiempo y de calor humano. Su texto, siempre impregnado por su cultura y por su arte de vivir nómada, constituye para los occidentales una ocasión de sonreír pensando en nosotros mismos.

Pequeño retazo:

Cuando tenía diecinueve años marché a Ansongo a fin de obtener mi graduado escolar. Un amigo de mi padre que tenía cuatro esposas y unos treinta hijos me dio alojamiento. Para merecerlo tenía que trabajar para la familia en condiciones difíciles, ya que los hijos de ese hombre me maltrataban. Yo era el chivo expiatorio, el extranjero. No me llamaban a comer más que cuando no quedaba casi nada. Adelgacé. Sin embargo, todas las mañanas pasaba ante la casa de una señora para entrar en una gruta, un refugio, en el que trabajaba entre seis y ocho horas; esta señora me regalaba galletas y un vaso de caldo. Un día, dejé de pasar por delante de su casa porque me daba vergüenza y tomé otro camino. Se enteró de mi nuevo trayecto y me dijo que quería protegerme como una madre. Miré al cielo y di las gracias a la mía.
Pasé ocho meses en Ansongo, el tiempo justo para obtener mi diploma. Inmediatamente después me fui haciendo autoestop a Bamako, donde permanecí hasta concluir el bachillerato. En un principio viví en casa de un primo que era muy exigente en el trabajo: lavar coches, ocuparme de los niños y buscar comida para el ganado. Me quedaba el tiempo justo para acudir a la escuela. Cada día se me hacía un poco más difícil trabajar solo, hasta que, por fin, resolví que era preferible pasar hambre y recobrar mi independencia. Así pues, me instalé en un estudio. Contaba con una exigua beca y ganaba un poco más haciendo de memorialista y vendiendo agua fresca y billetes para la tómbola de una fundación humanitaria. Tras tres años en Bamako, me suspendieron en el examen de bachillerato. Decepcionado, volví al desierto y creé en Taboye una asociación para fundar una pequeña escuela. Volví, seis meses más tarde, a Bamako con el fin de buscar fondos para mi escuela mientras decidía no darme por vencido. Volví a presentarme al examen de bachillerato, convencido de que la primera vez me habían rechazado por ser tuareg y activista de una asociación rebelde de alumnos y estudiantes de Mali. Tras trabajar sin tregua, cuando ya tenía veintitrés años, obtuve por fin mi diploma.
Fascinado siempre por Saint-Exupéry, alimentaba, ansioso por conocer al gran escritor, el sueño de ir a Francia. Deseaba decirle que su Principito tenía un hermano...
Para mí, Occidente representaba la base del saber. Descubrir bibliotecas, leer, aprender. La mayoría de los libros que tuve entre mis manos estaban editados en París. París era el centro de toda una vida intelectual. Hugo, Baudelaire, La Fontaine: ¡París! En aquella época creía que las personas que cambiaban el mundo, que hablaban, se encontraban en Francia, razón por la que debía dirigirme hacia ese país para llevar a cabo mi ideal humano y, además, mi sueño. Estaba convencido de que, si encontraba la forma de adaptarme, lograría brillar. Los medios de comunicación aumentaban mi fascinación. Lo sentía como una llamada.
  En el desierto, mi voz era escuchada por los míos, se me respetaba. En cambio, en este nuevo mundo al que aspiraba, no contaba como persona. Sólo era un desconocido que tendría que construir todo para hacerse un sitio. Sabía, sin embargo, que siempre contaría con la educación que me había proporcionado mi abuelo, quien, a menudo, me decía:
En este mundo, todos los hombres tienen algo en común: la palabra. Para comprenderlos y conocerlos, hay que escucharlos. Te adoptarán. Conserva ese tesoro y vete adonde quieras en la tierra sin olvidar nunca de dónde vienes.

martes, 29 de septiembre de 2015

Copyright

BIOGRAFIA:
LUIS MARÍA PESCETTI (1958 San Jorge, Santa Fe, Argentina). Es escritor, actor y músico. Conduce programas radiales y actúa en espectáculos para niños. Ha realizado discos con canciones infantiles humorísticas: El vampiro negro, Cassette pirata y Antología de Luis Pescetti. Entre los premios internacionales que ha recibido por sus obras, mencionamos The White Ravens, que lo obtuvo en dos oportunidades, los destacados de ALIJA, el premio Casa de las Américas y el premio Fantasía. Su amplia producción de libros para niños es reconocida en Latinoamérica y España. Sus títulos más exitosos son: Caperucita Roja (tal como se lo contaron a Jorge), Natacha, El pulpo está crudo, Frin y ¡Buenísimo Natacha!
Jorge Maronna (Bahía Blanca, Buenos Aires, 1948) es un integrante del grupo argentino de música y humor Les Luthiers. Comenzó a estudiar medicina, pero dejó la carrera poco tiempo después. Dotado de gran talento musical y excelentes dotes con los instrumentos de cuerda, además de su trabajo en Les Luthiers, debe mencionarse su trabajo como intérprete, acompañando a músicos muy prestigiosos, y la composición por encargo.


RESEÑA:
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, frente al pelotón de fusilamiento del coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde en que, al despertar de un sueño agitado, Gregorio Samsa se encontró en su cama transformado en un horrible insecto. Lucas Modim de Bastos comienza de esta manera su novela, y como todo en su vida, lo hace por casualidad. El encuentro en una librería con la bella Michelle será el motor para que nuestro protagonista se inicie en el difícil arte de la novela. Pues la bella sólo ansía una cosa: enamorarse de un hombre de letras, un novelista que la seduzca con palabras escritas... Por cumplir ese deseo un ignorante redomado como él escribirá Copyright, una novela que le llevará tan
lejos como jamás habia soñado... Mitad aprendiz de brujo, mitad caradura perezoso, descubrirá que no es tán difícil escribir teniendo cerca las grandes obras de la literatura universal. Se convertirá de esta manera en el plagiador más conocido del mundo editorial... Paralelamente, conoceremos las esperpéntica vida de Michelle y de su marido Günther, personaje siniestro que mantiene relaciones con el poder, ya sea con un presidente corrupto aficionado a orgías, con traficantes de armas que presionan al mismísimo Papa o con un científico obligado a realizar una insólita manipulación genética... Un hilarante delirio narrativo de dos lúcidos escritores que logran hacernos reír y, a la vez, reflexionar sobre el mundo en que vivimos. Una historia insólita que no deja títere con cabeza. Una disparatada e inteligente parodia sobre el poder literario, económico y político. Un libro divertido e incisivo. Que lo disfruten y, si quieren, que lo plagien. 

El inicio
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde en que, al despertar de un sueño agitado, Gregorio Samsa se encontró en su cama transformado en un horrible insecto.
Lucas se preguntó si ese comienzo tenía el gancho suficiente. Había leído que los novelistas daban especial importancia al primer párrafo. Ella debía quedar atrapada. ¿Conocería sus fuentes de inspiración? Tal vez El Quijote, pero las otras dos no le parecían igualmente famosas. Ensayó una continuación más audaz:
En otro lugar de la Mancha, Samsa escuchó asombrado las palabras de Lady Chatterley: «Espérame en tu casa del bosque. Iré con Justine, y llevaré sogas y un látigo, como a ti te gusta». Mientras tanto, el coronel Buendía hacía morisquetas a los integrantes del pelotón de fusilamiento.
Se detuvo agotado. Quiso fumar pero no encontró cigarrillos. Encendió el televisor. Comenzaba un noticiero.
Vertiginosas imágenes del mundo. Corte a pareja de conductores que comentan las declaraciones del Presidente. Corte a éste, que declara:
Desmiento categóricamente los rumores de una posible candidatura mía para una reelección; mi máximo deseo es entregar la banda presidencial a quien gane los próximos comicios.
Corte al ministro Falfaro que, indignado, señala:
¡El Presidente no se presentará a esta tercera reelección, pero está seguro de que la va a ganar!
Corte al Presidente, con cara de fastidio.
Corte a la pareja de conductores que, cambiando el ángulo de la información, comentan la extraña desaparición de la madre del célebre doctor Anastassi, investigador en biología molecular, firme candidato al Premio Nobel, lo cual…
Lucas apagó el televisor y se durmió profundamente. Soñó que su maestra de la escuela primaria, la señorita Castro, le gritaba indignada después de leer sus redacciones. Regresaban esos penosos momentos de su infancia, aunque en la pesadilla la maestra no le pegaba.
Cuando despertó, un hilo de saliva se desprendía de su boca y se derramaba plácido sobre la hoja. Se asomó a la ventana: llovía con intensidad. Su instinto creador lo impulsaba a aprovechar esta imagen de la naturaleza. Tomando hojas sueltas de la pila de fotocopias que le había traído su vecina, Amparo, buscó «Literatura y naturaleza». Leyó: «Égloga». ¿Y si escribía una égloga? Continuó: «Composición poética del género bucólico, que se caracteriza por una visión idealizada del campo». Pensó que la visión idealizada del campo la tenía, ya que nunca había pisado ninguno. Pero le sonó mal eso del «cólico», y probó otra continuación:
Una mañana, al despertar de un sueño agitado, un horrible insecto se encontró en su cueva transformado en Gregorio Samsa. Le dio muchísimo asco.
Lucas se preguntó, con inesperada profundidad: ¿cómo sabía el bicho que él era Samsa? Tal vez vivía en una cueva en casa de Samsa, y lo veía a menudo. Se sintió tentado con la posibilidad de seguir por esta puerta que abría un millón de posibilidades.
Samsa, o, mejor dicho, el bicho, recuerda que, salvo en su apariencia semihumana, sigue siendo un bicho, que pertenece a una familia de bichos; su naturaleza estaba dividida. No podía traicionarlos, por más bichos que fueran. Su parte humana le pedía pisar a esos bichos, y su parte bicho los quería salvar. Terminó dándose un golpe en un ojo.
En ese momento apareció la madre del bicho y, al verlo con la apariencia de Samsa, salió corriendo mientras gritaba «¡Socorro, un hombre!». Samsa entendió perfectamente el asco de su madre: ella también le daba asco a él. Eran lo que se dice una familia tipo. «No debo sentir vergüenza de que mi madre/hijo sea un bicho/humano» —pensaron los dos al mismo tiempo—. En ese momento, a Samsa se le cruzó una idea por la cabeza: ¡No tendría complejo de Edipo! ¡No podía tenerlo con un horrible bicho! Cargaría con la vergüenza de ser el único de su generación sin ese complejo. Aunque, por más que tuviera seis patas, ella era su madre.
A la mañana siguiente, Gregorio Samsa, después de un sueño agitado, despertó convertido en un horrible mueble para el televisor.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Lisario o el placer infinito de las mujeres

RESEÑA:
Nápoles, siglo XVII. Lisario Morales es una joven súbdita de noble cuna del Virreinato español que lee a escondidas a Cervantes y escribe cartas a la Virgen para aliviar su soledad. Cuando, siendo aún casi una niña, sus padres deciden casarla con un anciano, finge dormirse y no despertar. Tras meses de oraciones, la familia Morales busca la ayuda del médico catalán Avicente Iguelmano, quien gracias a una terapia tan ilícita como secreta, cura a Lisario. En agradecimiento, los padres se la entregan como esposa, pero una vez despertado el deseo de Lisario posee una incontrolable energía liberadora, y el amor del joven médico deriva en una perturbadora obsesión por el misterio del voluptuoso placer femenino. 
Una gran novela histórica y erótica, finalista del prestigioso Premio Strega.


BIOGRAFIA:
ANTONELLA CILENTO (Nápoles, 1970) es escritora y profesora de escritura creativa desde hace más de veinte años. En 1993 fundó en Nápoles el Laboratorio de Escritura Creativa Lalineascritta y sigue impartiendo clases por todo el territorio italiano. Colabora habitualmente con el periódico Il Mattino de Nápoles y es también guionista de relatos radiofónicos y de obras teatrales. Ha publicado Il cielo capovolto (2000), Una lunga notte (2002), Non è il paradiso (2003), Neronapoletano (2004), L’amore, quello vero (2005), Napoli sul mare luccica (2006), Nessun sogno finisce (2007), Isole senza mare (2009), Asino chi legge (2010) y La paura della lince (2012). Sus obras se han traducido al alemán y al ruso. Lisario o el placer infinito de las mujeres, finalista del Premio Strega 2014, es su primera novela traducida al castellano.


«...Lisario se apartó un mechón de pelo de la cara, le obsequió con una gran sonrisa y de repente no parecía ya ni demasiado joven ni loca. Se irguió sobre sus rodillas, puso los labios sobre los de Avicente, que se preparó para responder con un beso casto y tembloroso, y deslizó su lengua dentro de la boca de él, a quien poco le faltó para ahogarse a causa de la sorpresa, como casi le había ocurrido con la hostia. Entonces ella se apartó de él y volvió a sonreír...»

lunes, 10 de agosto de 2015

Novus Mundi, San Agustín de la Florida

Para aquellos deseosos de ver como comienza la segunda parte de "Trémula Vida", en correspondencia a su necesidad...

1. San Agustín, 1585

Felicísimo estaba esa mañana algo perplejo, ya llevaban en el Nuevo Mundo más de doce años, le pareció que aún fuera ayer. Se habían hecho tanto y tan bien al nuevo lugar que les parecía que ésta había sido siempre su casa. En aquel reducto de paz disfrutaba como nunca y ahora se decía a sí mismo que si existía la felicidad, no podía ser algo diferente a lo que él sentía en ese momento. La misión de Nombre de Dios ya era algo tangible, los espacios se habían llenado, pero lo hacían de tal forma que no alteraban la normalidad del entorno. La pequeña capilla que en principio se había ideado alrededor de la advocación a la Virgen de la Leche, que su mecenas recordaba como propia de Madrid, a él lo llenaba más a sabiendas que la verdadera imagen estaba en Astorga y a buen recaudo. La iglesia no era ostentosa, pero se hacía especialmente grata a sus ojos, la luz penetraba a raudales por las vitrinas que en su añoranza había querido que imitaran a las propias de la catedral de Astorga. Vagaba su pensamiento entre su pasado, su presente y su futuro que ahora comprendía incierto como el de cualquier mortal, sin embargo, estaba seguro que sus oportunidades de crecer hacia adentro se habían incrementado a años luz. Ya había superado unas cuantas crisis desde que el Nuevo Mundo lo acogiera como su nueva casa: crisis de valores, crisis relacionales, hasta incluso crisis de identidad… Tenía dominada la angustia no sólo como la mera inquietud y zozobra del espíritu, sino aquella más enraizada en el abismo o la profundidad, como si fuera una de las raíces de su existencia que lo impulsaran a intentar hallarse en la esperanza, en un estado de pura expectación que lo moviera hacia una plenitud nueva que pudiera colmar el supuesto vacío o crisis de la vida. Miraba hacia el techo disfrutando de su espacio aún blanco, y que en su ilusión se llenaría de loas a los cielos cuando los posibles facilitaran a un buen pintor encaramarse a unos andamios que le permitieran dar colorido a aquel espacio, cuando la puerta se abrió con el impulso de una firme mano. La silueta de aquella figura a contraluz hizo que Felicísimo la reconociera al instante. Bajó del altar de inmediato, recorrieron ambos la nave central al encuentro que se produjo a mitad de camino: «¡Qué alegría poder abrazaros de nuevo!».
—No imagináis cuanto os tenemos en falta…
—Es caro para hacerse notar…
—Créame, Felicísimo, que si por mí fuera hubiera renunciado a todos los cargos con tal de dedicarme a lo único que me gusta: el viaje y el conocimiento… Cómo bien sabe fui oidor de la Real Audiencia de Guatemala, y desde hace ya más de cinco años lo soy de la de Nueva España… No crea que dichos cargos me encandilan, pienso en mis galeones y en las rutas maravillosas que los marinos pudieran estar haciendo…
—¿Qué le parece? —señaló Felicísimo el entorno.
—Nos tenéis anonadados… ¡Hermoso, muy hermoso!
—Gracias… Hubiera deseado que don Pedro disfrutara con sus propios ojos de la que será su creación…
—Seguro que sí, pero, no lo dudes, la creación es tuya…

lunes, 3 de agosto de 2015

Primera página de mi nuevo libro no nato... Un homenaje y mucho silencio

 Aquel día por la noche nos dedicamos a observar las estrellas, el cielo límpido de nubes y contaminación nos permitía ver, desde la era, un firmamento pleno de actividad. Unos astros titilaban lejanos, otros nos parecían mucho más cercanos con su radiante luz. Allí tumbados nos sentíamos como la nada, un pequeño punto en el inmenso universo. Toqué la mano de ella, que cálida, sujetó la mía esa noche de San Lorenzo del año 2000. Sintiéndonos juntos y mirando hacia Regulus en el signo de Leo, vimos como de repente el cielo se cubrió de rastros de astros que cruzaban en una y otra dirección. Sobrecogidos, apretamos inconscientemente nuestras manos. No puedo precisar en la distancia del tiempo el rato transcurrido, pero si puedo decir que me levanté entumecido y dolorido, aún no llegábamos a la cuarentena y achacamos los males de nuestros huesos a la humedad del terreno.
De la mano iniciamos el paseo de regreso a casa, nos sentíamos dichosos de nuestra fortuna: nuestros dos hijos, nuestro trabajo, nuestra pequeña casa en el pueblo...¡No podíamos pedir más! El resto de la noche dí muchas vueltas en la cama, creo que no concilié bien el sueño, me iban y venían ráfagas de estrellas y meteoros alrededor de Regulus en el signo de Leo.
Ahora desde la distancia creo que comprendo lo sucedido, pero en aquel momento ni tan siquiera me planteaba que pudiera tener algún significado. ¿Cómo es posible que las estrellas pudieran predecir una historia? Yo, que era el más incrédulo de los hombres, que me alejaba y aún me alejo de la superstición y la superchería, que estaba formado en las mayores evidencias que la ciencia al uso pudiera poner ante mí...No, aún me niego a creerlo. El azar a veces traza círculos ante los hombres que sin poder entenderlo te aproxima a situaciones que de forma incomprensible te atrapan y parece, desde la distancia, que estuvieran dirigidas...¡Cómo si un simple mortal fuera algo importante!
No estoy ahora en disposición de hacer un ensayo sobre tal o cual paradigma, tan sólo me he propuesto contar una historia, una historia tan verdadera como falsa, pues a veces uno no sabe distinguir en el pasado lo que fue y no fue verdad, porque es muy fácil decirte que no fue de tal modo, simplemente porque no teníamos el mismo punto de observación de la realidad. Yo lo contaré tal y como lo siento...Los demás que me llamen mentiroso si quieren, pero esta es mi verdad.
Pasó el verano de 2000 con nuestras inquietudes volcadas en nuestros hijos, uno, adolescente con ganas de volar, el otro un niño aún por forjar. Nosotros con nuestros temores aún a flor de piel, mirábamos al futuro con la ingenuidad del que se siente dichoso y que se dice a menudo que nuestra suerte es infinita, que estando juntos ¿qué más nos podría suceder?
En Diciembre supimos del embarazo, la primera falta era el preludio de un nuevo ser. Recuerdo que besé y abracé a Cristina con todas mis ganas. Ese día no hubo palabras. Dejamos correr unos días antes de abordar el tema, fue en otro paseo, esta vez en la ciudad. Cogidos de la mano caminábamos a la vera del río. El silencio de mi parte decía mucho y Cristina no pudo contenerse, me miró a los ojos mientras nos parábamos y me dijo: «¿Qué piensas?»
—No te entiendo...¿a qué te refieres?
—Y a qué va a ser...
Dos adultos, con cierta cultura y sin embargo incapaces de abordar nuestros sentimientos...Si ahora quisiera describir la situación con auténtica objetividad diría que sería casi imposible. La abracé con todas mis ganas y le dije: «Estoy contigo para cuanto tu quieras, ya sabes que yo siempre he querido tener cinco hijos».
—Javi, por favor habla en serio...
—Más en serio no puedo hablar.

—Pues yo creo que tres puede ser más que suficiente, ya serán muchos...

viernes, 17 de abril de 2015

Reseña: Palma Jose Luis - Mi Amor Por Un Reino En Cordoba

Palma Jose Luis - Mi Amor Por Un Reino En Cordoba

En «Mi amor por un reino en Córdoba» el autor describe, basándose en datos históricos, el largo peregrinaje y las aventuras de Abd al-Rahman I `al-Dájil` nieto de Hisham, penúltimo califa Omeya de Damasco, milagrosamente salvado de la matanza de los Abassíes. Tras su larga travesía de cinco años por países norteafricanos, ciudades de resonancias exóticas y peligrosos desiertos, desembarca finalmente en Almuñécar. Con la ayuda de sus mawlas omeyas consigue reunificar los reinos de taifas, dependientes de Damasco, instalados anárquicamente en la España post-visigoda. El hallazgo casual en un zoco de Túnez de unas antiguas cartas en las que el Primer Emir de Córdoba va relatando a Neshla, la mujer amada que ha dejado en Siria, las campañas militares y las negociaciones diplomáticas que le llevaron a establecer en la península Ibérica las bases que forjarían siglos más tarde el más poderoso Califato de todo el Islam: el de Córdoba. Una gran historia de amor, guerras, conquistas, traiciones y abandonos que marcaron la azarosa vida del Abd al-Rahman I, `al-Dájil` ( el emir poeta) quien por su astucia en el arte de la guerra y su buen hacer como diplomático lo elevaron al privilegiado rango de Primer Emir de Córdoba aunque para ello tuviera que renunciar a Neshla, su gran amor perdido en Siria. 

Reseña: Defoe Daniel - Historia Del Diablo


Defoe Daniel - Historia Del Diablo

Subtítulo: 
Desde su expulsión del cielo hasta la venida del Mesías. 
Con interesantes datos acerca de su origen y de los hechos que ha realizado y algunas consideraciones sobre los errores de ciertos autores respecto a las causas de su caída. 
El Diablo es uno de los protagonistas preeminentes de la cultura occidental. La Iglesia le ha atribuido, desde su fundación, todo tipo de crímenes, maldades y travesuras. Ahora bien, quizás Satanás no es tan poderoso y despiadado cómo lo pintan aquéllos que a lo largo de los siglos han llevado la voz cantante en materia de religión. 

Daniel Defoe, el genial creador de Robinson Crusoe, publicó en 1726 esta Historia del Diablo en la que sigue sus huellas y testimonios desde los orígenes de la humanidad hasta la época moderna, haciendo gala de sus vastos conocimientos políticos, históricos y literarios, de su erudición bíblica y, sobre todo, de la sutil ironía que caracterizó su obra. 
Obra a un tiempo crítica y amena, polémica y descriptiva, erudita y panfletaria, su lectura sigue siendo imprescindible tanto para los interesados por su inmortal protagonista como para los seguidores de su no menos inmortal autor.