Foncebadón

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lunes, 24 de septiembre de 2018

Renacen los inquisidores


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Los inquisidores renacen en una sociedad corrupta,
desvían su atención hacia los pobres y desvalidos,
hacia aquellos que no tienen respuestas, por desconocerlas.
Y no inquietan a la masa mayoritaria que incluso los alienta.

¿A dónde hemos llegado?
Al inquisitorial pasado,
a la triste repugnancia,
al renacer de lo supuestamente científico.

Y si no puedes demostrar nada,
burro de ti…,
¡Eres un farsante!
¿a qué me recuerda?

Me suena a Copérnico, a Miguel Servet…
A Galileo Galilei, a Giordano Bruno…
A Giulino Cesare Vanini, a Kepler…

¿Y todo porqué?
Eran hombres libres, mentes libres e independientes…
¡Y eso no puede ser!

¿Acaso no te has enterado?
Un hombre libre e independiente es un mal a erradicar.

¿Acaso no te has enterado?
Pensar al margen de la norma es transgredirla.

¿Acaso no te has enterado?
No estás solo y dependes de los grandes medios.

¿Acaso no te has enterado?
Eres un pobre pelele en manos de una mayoría cruel.

¿Acaso no te has enterado?
Eres un imbécil que piensa, y lo dice…

¿Acaso no te has enterado?
El dinero manda… por encima de todo.

Y yo que, ingenuo, creía en la humanidad…
Y yo, que pensaba que el mal no era dominante…
Y yo que pensaba que la luz se impondría a la miseria…

Sigues siendo un ingenuo, Javierito…
Me dice esa vocecita tanto tiempo escuchada…

Francisco Javier Ramos Alija
24/9/2018

lunes, 5 de octubre de 2015

El Doctor Carlino - Luis de Góngora

BIOGRAFIA:
(Córdoba, España, 1561-id., 1627) Poeta español. Nacido en el seno de una familia acomodada, estudió en la Universidad de Salamanca. Nombrado racionero en la catedral de Córdoba, desempeñó varias funciones que le brindaron la posibilidad de viajar por España. Su vida disipada y sus composiciones profanas le valieron pronto una amonestación del obispo (1588). 

En 1603 se hallaba en la corte, que había sido trasladada a Valladolid, buscando con afán alguna mejora de su situación económica. En esa época escribió algunas de sus más ingeniosas letrillas, trabó una fecunda amistad con Pedro Espinosa y se enfrentó en terrible y célebre enemistad con su gran rival, Francisco de Quevedo. Instalado definitivamente en la corte a partir de 1617, fue nombrado capellán de Felipe III, lo cual, como revela su correspondencia, no alivió sus dificultades económicas, que lo acosarían hasta la muerte. 

Aunque en su testamento hace referencia a su «obra en prosa y en verso», no se ha hallado ningún escrito en prosa, salvo las 124 cartas que conforman su epistolario, testimonio valiosísimo de su tiempo. A pesar de que no publicó en vida casi ninguna de sus obras poéticas, éstas corrieron de mano en mano y fueron muy leídas y comentadas. 

En sus primeras composiciones (hacia 1580) se adivina ya la implacable vena satírica que caracterizará buena parte de su obra posterior. Pero al estilo ligero y humorístico de esta época se le unirá otro, elegante y culto, que aparece en los poemas dedicados al sepulcro del Greco o a la muerte de Rodrigo Calderón. En la Fábula de Píramo y Tisbe (1617) se producirá la unión perfecta de ambos registros, que hasta entonces se habían mantenido separados. 

Entre 1612 y 1613 compuso los poemas extensos Soledades y la Fábula de Polifemo y Galatea, ambos de extraordinaria originalidad, tanto temática como formal. Las críticas llovieron sobre estas dos obras, en parte dirigidas contra las metáforas extremadamente recargadas, y a veces incluso «indecorosas» para el gusto de la época. En un rasgo típico del Barroco, pero que también suscitó polémica, Góngora rompió con todas las distinciones clásicas entre géneros lírico, épico e incluso satírico. Juan de Jáuregui compuso su Antídoto contra las Soledades y Quevedo lo atacó con su malicioso poema Quien quisiere ser culto en sólo un día... Sin embargo, Góngora se felicitaba de la incomprensión con que eran recibidos sus intrincados poemas extensos: «Honra me ha causado hacerme oscuro a los ignorantes, que ésa es la distinción de los hombres cultos». 

El estilo gongorino es sin duda muy personal, lo cual no es óbice para que sea considerado como una magnífica muestra del culteranismo barroco. Su lenguaje destaca por el uso reiterado del cultismo, sea del tipo léxico, sea sintáctico (acusativo griego o imitación del ablativo absoluto latino). La dificultad que entraña su lectura se ve acentuada por la profusión de inusitadas hipérboles barrocas, hiperbatones y desarrollos paralelos, así como por la extraordinaria musicalidad de las aliteraciones y el léxico colorista y rebuscado. 

Su peculiar uso de recursos estilísticos, que tanto se le criticó, ahonda de hecho en una vasta tradición lírica que se remonta a Petrarca, Mena o Herrera. A la manera del primero, gusta Góngora de las correlaciones y plurimembraciones, no ya en la línea del equilibrio renacentista sino en la del retorcimiento barroco. Sus perífrasis y la vocación arquitectónica de toda su poesía le dan un aspecto oscuro y original, extremado si cabe por todas las aportaciones simbólicas y mitológicas de procedencia grecolatina. 

Su fama fue enorme durante el Barroco, aunque su prestigio y el conocimiento de su obra decayeron luego hasta bien entrado el siglo XX, cuando la celebración del tercer centenario de su muerte (en 1927) congregó a los mejores poetas y literatos españoles de la época (conocidos desde entonces como la Generación del 27) y supuso su definitiva revalorización crítica.

RESEÑA:
Nada insólito entre los temas teatrales del Siglo de Oro, el problema del honor vuelve a aparecer incluso en las piezas de Luis de Góngora como elemento importante en la creación y desarrollo del enredo. Y aunque sea muy reducida la obra dramática gongorina, y constante la presencia de un contenido amoroso, el modo de afrontar el honor resulta marcado de manera muy distinta correspondiendo Las firmezas de Isabela (la única comedia acabada) y El Doctor Carlino (el largo fragmento de 2016 vv. ) a dos opuestos acercamientos al tema: ya concebido como absoluta necesidad de prevención y afirmación, ya, por el contrario, como tardía y algunas veces despreocupada negación.
En efecto, si en Las firmezas de Isabela la fidelidad mujeril llega a ser el contenido predominante al que parece moldearse, no sólo el enredo, sino también el diálogo y la psicología de los protagonistas, en El doctor Carlino el ultraje padecido parece constituir, más allá de toda posible angustia interior, sobre todo una ocasión para tejer una sucesión de traiciones y engaños.
Ya desde el comienzo de la comedia, a la convencional afirmación del poder de la honra:

Amor y honra tiramos
los más crueles del mundo,
más tirano este segundo
que los tres sicilianos.
Ambos [...]
hacen de un mortal arpón
y de un gusano inmortal
subjeto mi corazón.
¡Porque la honra, Carlino,
cual la conciencia imagino
que labra con su gusano [...]



Un retazo:


De estas dos balanzas vengo
a servir hoy de fïel,
y lo que yo tengo de él 
lleve Judas, si algo tengo.
Lamedores del Doctor
regalado me han el pecho,
de manera que estoy hecho
un magistral lamedor.
Andaba yo antes muy necio
diciendo lo que sentía,
sintiendo lo que decía
y dándolo todo a un precio;
ofreciendo mi persona 
con voluntad verdadera
a manquitos, que de cera
se ofrecían a Madona;
ya a lo moderno he de andar,
colear quiero y lamer: 
al más lamido morder
y al mordido saludar.
A Lucrecia tengo en pan;
en pastel me falta ahora
de echar, si puedo, a Leonora,
que está para Don Tristán.
Picarésela a lo menos,
pues tiene dientes gastados.
Mas, necio, ¿diez mil ducados
con un ángel no son buenos?
Bonísimos; ¿pues qué aguardo?

martes, 29 de septiembre de 2015

Copyright

BIOGRAFIA:
LUIS MARÍA PESCETTI (1958 San Jorge, Santa Fe, Argentina). Es escritor, actor y músico. Conduce programas radiales y actúa en espectáculos para niños. Ha realizado discos con canciones infantiles humorísticas: El vampiro negro, Cassette pirata y Antología de Luis Pescetti. Entre los premios internacionales que ha recibido por sus obras, mencionamos The White Ravens, que lo obtuvo en dos oportunidades, los destacados de ALIJA, el premio Casa de las Américas y el premio Fantasía. Su amplia producción de libros para niños es reconocida en Latinoamérica y España. Sus títulos más exitosos son: Caperucita Roja (tal como se lo contaron a Jorge), Natacha, El pulpo está crudo, Frin y ¡Buenísimo Natacha!
Jorge Maronna (Bahía Blanca, Buenos Aires, 1948) es un integrante del grupo argentino de música y humor Les Luthiers. Comenzó a estudiar medicina, pero dejó la carrera poco tiempo después. Dotado de gran talento musical y excelentes dotes con los instrumentos de cuerda, además de su trabajo en Les Luthiers, debe mencionarse su trabajo como intérprete, acompañando a músicos muy prestigiosos, y la composición por encargo.


RESEÑA:
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, frente al pelotón de fusilamiento del coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde en que, al despertar de un sueño agitado, Gregorio Samsa se encontró en su cama transformado en un horrible insecto. Lucas Modim de Bastos comienza de esta manera su novela, y como todo en su vida, lo hace por casualidad. El encuentro en una librería con la bella Michelle será el motor para que nuestro protagonista se inicie en el difícil arte de la novela. Pues la bella sólo ansía una cosa: enamorarse de un hombre de letras, un novelista que la seduzca con palabras escritas... Por cumplir ese deseo un ignorante redomado como él escribirá Copyright, una novela que le llevará tan
lejos como jamás habia soñado... Mitad aprendiz de brujo, mitad caradura perezoso, descubrirá que no es tán difícil escribir teniendo cerca las grandes obras de la literatura universal. Se convertirá de esta manera en el plagiador más conocido del mundo editorial... Paralelamente, conoceremos las esperpéntica vida de Michelle y de su marido Günther, personaje siniestro que mantiene relaciones con el poder, ya sea con un presidente corrupto aficionado a orgías, con traficantes de armas que presionan al mismísimo Papa o con un científico obligado a realizar una insólita manipulación genética... Un hilarante delirio narrativo de dos lúcidos escritores que logran hacernos reír y, a la vez, reflexionar sobre el mundo en que vivimos. Una historia insólita que no deja títere con cabeza. Una disparatada e inteligente parodia sobre el poder literario, económico y político. Un libro divertido e incisivo. Que lo disfruten y, si quieren, que lo plagien. 

El inicio
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde en que, al despertar de un sueño agitado, Gregorio Samsa se encontró en su cama transformado en un horrible insecto.
Lucas se preguntó si ese comienzo tenía el gancho suficiente. Había leído que los novelistas daban especial importancia al primer párrafo. Ella debía quedar atrapada. ¿Conocería sus fuentes de inspiración? Tal vez El Quijote, pero las otras dos no le parecían igualmente famosas. Ensayó una continuación más audaz:
En otro lugar de la Mancha, Samsa escuchó asombrado las palabras de Lady Chatterley: «Espérame en tu casa del bosque. Iré con Justine, y llevaré sogas y un látigo, como a ti te gusta». Mientras tanto, el coronel Buendía hacía morisquetas a los integrantes del pelotón de fusilamiento.
Se detuvo agotado. Quiso fumar pero no encontró cigarrillos. Encendió el televisor. Comenzaba un noticiero.
Vertiginosas imágenes del mundo. Corte a pareja de conductores que comentan las declaraciones del Presidente. Corte a éste, que declara:
Desmiento categóricamente los rumores de una posible candidatura mía para una reelección; mi máximo deseo es entregar la banda presidencial a quien gane los próximos comicios.
Corte al ministro Falfaro que, indignado, señala:
¡El Presidente no se presentará a esta tercera reelección, pero está seguro de que la va a ganar!
Corte al Presidente, con cara de fastidio.
Corte a la pareja de conductores que, cambiando el ángulo de la información, comentan la extraña desaparición de la madre del célebre doctor Anastassi, investigador en biología molecular, firme candidato al Premio Nobel, lo cual…
Lucas apagó el televisor y se durmió profundamente. Soñó que su maestra de la escuela primaria, la señorita Castro, le gritaba indignada después de leer sus redacciones. Regresaban esos penosos momentos de su infancia, aunque en la pesadilla la maestra no le pegaba.
Cuando despertó, un hilo de saliva se desprendía de su boca y se derramaba plácido sobre la hoja. Se asomó a la ventana: llovía con intensidad. Su instinto creador lo impulsaba a aprovechar esta imagen de la naturaleza. Tomando hojas sueltas de la pila de fotocopias que le había traído su vecina, Amparo, buscó «Literatura y naturaleza». Leyó: «Égloga». ¿Y si escribía una égloga? Continuó: «Composición poética del género bucólico, que se caracteriza por una visión idealizada del campo». Pensó que la visión idealizada del campo la tenía, ya que nunca había pisado ninguno. Pero le sonó mal eso del «cólico», y probó otra continuación:
Una mañana, al despertar de un sueño agitado, un horrible insecto se encontró en su cueva transformado en Gregorio Samsa. Le dio muchísimo asco.
Lucas se preguntó, con inesperada profundidad: ¿cómo sabía el bicho que él era Samsa? Tal vez vivía en una cueva en casa de Samsa, y lo veía a menudo. Se sintió tentado con la posibilidad de seguir por esta puerta que abría un millón de posibilidades.
Samsa, o, mejor dicho, el bicho, recuerda que, salvo en su apariencia semihumana, sigue siendo un bicho, que pertenece a una familia de bichos; su naturaleza estaba dividida. No podía traicionarlos, por más bichos que fueran. Su parte humana le pedía pisar a esos bichos, y su parte bicho los quería salvar. Terminó dándose un golpe en un ojo.
En ese momento apareció la madre del bicho y, al verlo con la apariencia de Samsa, salió corriendo mientras gritaba «¡Socorro, un hombre!». Samsa entendió perfectamente el asco de su madre: ella también le daba asco a él. Eran lo que se dice una familia tipo. «No debo sentir vergüenza de que mi madre/hijo sea un bicho/humano» —pensaron los dos al mismo tiempo—. En ese momento, a Samsa se le cruzó una idea por la cabeza: ¡No tendría complejo de Edipo! ¡No podía tenerlo con un horrible bicho! Cargaría con la vergüenza de ser el único de su generación sin ese complejo. Aunque, por más que tuviera seis patas, ella era su madre.
A la mañana siguiente, Gregorio Samsa, después de un sueño agitado, despertó convertido en un horrible mueble para el televisor.

viernes, 17 de abril de 2015

Reseña: Defoe Daniel - Historia Del Diablo


Defoe Daniel - Historia Del Diablo

Subtítulo: 
Desde su expulsión del cielo hasta la venida del Mesías. 
Con interesantes datos acerca de su origen y de los hechos que ha realizado y algunas consideraciones sobre los errores de ciertos autores respecto a las causas de su caída. 
El Diablo es uno de los protagonistas preeminentes de la cultura occidental. La Iglesia le ha atribuido, desde su fundación, todo tipo de crímenes, maldades y travesuras. Ahora bien, quizás Satanás no es tan poderoso y despiadado cómo lo pintan aquéllos que a lo largo de los siglos han llevado la voz cantante en materia de religión. 

Daniel Defoe, el genial creador de Robinson Crusoe, publicó en 1726 esta Historia del Diablo en la que sigue sus huellas y testimonios desde los orígenes de la humanidad hasta la época moderna, haciendo gala de sus vastos conocimientos políticos, históricos y literarios, de su erudición bíblica y, sobre todo, de la sutil ironía que caracterizó su obra. 
Obra a un tiempo crítica y amena, polémica y descriptiva, erudita y panfletaria, su lectura sigue siendo imprescindible tanto para los interesados por su inmortal protagonista como para los seguidores de su no menos inmortal autor.