Foncebadón

Foncebadón

jueves, 21 de junio de 2018

Un sino despiadado


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Si la sombra del ciprés se perfila en el camino,
la aurora refleja su presencia en la umbría opaca.
Si el tránsito sucede en la espera dolorosa,
la vida nace en la expectativa del futuro sueño.

El amargo sabor a hiel impregna la lengua del intruso,
la dulce sensación de vida que se cuela en la morada.
Un espacio sin esquinas que refulge límpido y sin tacha,
el lugar de la mentira, ese intruso y comedido cuento.

Paladín de cien batallas sin honor ni estima,
cordero de un rebaño sin pastor a su albedrío…,
ese impávido silencio que transgrede en la distancia…

La mortecina luz del quinqué en la madrasa…,
los alumnos que repiten y repiten frases trasnochadas,
el amor de los mortales perdido en el fragor de la batalla…

Amostró sus dudas a la mente de un mentor equivocado,
parcela de incandescencia inusitada que vincula a los unos con los otros,
esa pobrísima ruina que semeja la pobreza más sublime.

Aparece de nuevo la noche en su inclemencia…
vestida de sueños inauditos que te hacen mirar al infinito,
un aluvión de conceptos que regresan al uno perdido,
el amor imposible de un viento que se cuela sin pregunta.

Curiosa sensación que me amenaza,
la perfidia de un fulgor desorbitado,
el encuentro de la una con el otro,
la simiente de un placer sin alabanza.


Francisco Javier Ramos Alija
21 de octubre de 2018

viernes, 15 de junio de 2018

¡Así estás tú!


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Infeliz, reverente y marchito…
Apocopado, humillado y servil…
Infame, taciturno e histérico…
¡Así estás tú!

La mudanza de un mundo imperfecto,
la esperanza de un mundo imposible,
la estúpida sin razón del no ser…,
la mirada del imbécil villano…
¡Así estás tú!

Si discurren las cosas, si vienen…,
si discurren las cosas, si van…
Si la noche retorna en mañana,
¡Así estás tú!

Y le dices verdad en mentira…,
y le hablas mentira en verdad…,
y le vuelves loco…
¡Así estás tú!

El reposo se adueña de lo imposible,
la oscuridad trasluce al resol,
el infinito se espanta con tu dicha…
¡Así estás tú!

Y la sueña y la mira con nostalgia,
y se apaga en su infinito tormento,
no hay palabras, ni luces ni sombras…
¡Así estás tú!

Si perdiera la suerte de su vergüenza,
si se acostara sabiendo un poco más,
no sería el estado del presente…
¡Así estás tú!

Pero la suerte regala a los cretinos,
y mi suerte cretina es.
La luz se aparece entra las sombras
y me aflige con su calor.
Me siento invadido de amargura,
una especie de digna colisión.
El esbozo de un hombre que no mira,
la mirada de un simple pecador.

Me regalo palabras y parodias,
me resguardo en mi cama de algodón,
embriagado en la noche me despierto…
¡No estás tú!

Francisco Javier Ramos Alija
15/6/18




jueves, 11 de enero de 2018

Mentira

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Una sonrisa impaciente,
la mirada displicente,
el verbo locuaz y tenso,
los gestos modulados,
las emociones exaltadas,
la pena acumulada,
el yo compungido en un puño,
la furia desbordada…

El sueño que no place,
la mentira acumulada.
Los silencios por respuesta,
la señal de su agonía.

Y el yo mirándola a ella,
una mujer iracunda.
Sus vivencias me las vende.
No son las mías.

El sueño que no place,
la mentira acumulada.
El placer de un sexo rápido,
sensaciones perturbadas.

Amanece, que no es poco…
La película al recuerdo,
sensaciones imposibles,
sostén de nuestros tiempos,
risas olvidadas.

Y el yo mirándola a ella,
una mujer iracunda.
El gozo del silencio,
la perturbación de la borrasca.

Te siento tan lejana,
que incluso tus no palabras
me resultan anodinas,
perdida inacabada.


Francisco Javier Ramos Alija
11 de enero de 2018


martes, 31 de octubre de 2017

La Flor


Si te miro,
te deseo.
Si te cojo,
te huelo.
Y al sentir tu fragancia:
expiro.
De tus pétalos,
todo.
Tu corola entera.
Tu esencia me empalaga,
tu sangre me llena.
Si te quiero,
te quieren.
Si te menosprecio,
luces.
Arrobas y envidias
mustian al mirarte.


Francisco Javier Ramos Alija
31/10/2017

martes, 16 de mayo de 2017

Un silencio imperdonable




Lleno de preocupaciones, repleto de incertidumbres...
Perdido entre miserias humanas,
también junto a la muerte… ¡Regreso!

Y miro mi universo inestable, lo mimo.
Y presiento su mundo intangible, lo amo.
Desnudo descubro mis manchas,
desnuda la veo impoluta.

Me pregunto si el alma es posible,
pues aunque la vida está llena de almas,
las penas se apiñan en ellas.

Y regreso al ruido imposible:
Penetro en la diáfana estancia,
me cuelo, paciente, en la espera,
me siento con fuerzas, sin pena.

Y aplaudo la suerte de vida,
ese sueño perdido en la inconsciencia.
Me siento a su vera en la escucha,
persisten los ruidos sin ritmo…
La esencia de una vida inconexa.

Francisco Javier Ramos Alija, 16 de Mayo de 2017


martes, 25 de octubre de 2016

Tus ojos



Al pasar me fijo en tus ojos,
cual cristales refulgen al viento.
Su ambarino brillo desconcierta al intruso,
sin embargo no puedo dejar de sentirte.

Y te siento, dentro, muy dentro,
absoluto lugar imperfecto,
que te escucha en silencio.

Y me sigo fijando en tus ojos,
que me radian todo un concierto.
Son luces reflejadas que claman:
¡Acercate a mi en silencio!

Y me atrevo a tocarte con miedo,
el rechazo puede significar un infinito lamento.
Te giras y de frente te veo:
en tus ojos la sorpresa y el desconcierto.

Mi sonrisa se refleja en la tuya,
mis ojos ven los tuyos muy cerca...



Francisco Javier Ramos Alija, 6/10/2015

A ese hijo perdido



Cuando tu carne te ofende y se esconde,
cuando tu carne te ultraja y te evita,
cuando el amor se torna olvidadizo,
la furia desbordada te asalta.

La pena en cascada te atrapa,
sensación de penosa escapada.
Perder la confianza es un miedo,
el peor de los temores perdido.

Y me asomo a la ventana y te miro,
no te reconozco cercano y ligero,
te veo alejado del mundo,
escondido en las ruinas de tus mientes.

Me revelo y no puedo abrazarte,
embustero y perdido en tus sombras.
Te contagias tu solo tus miedos,
incapaz de mirar a los ojos.

Y te ves perdido en tus sueños,
unos hitos de estúpida relevancia.
Te acomodas en el seno del sexo
y no ves más allá de sus senos.

Eres un imbécil crecido,
alto y de singular belleza…
Sin embargo el aplomo te falta,
ruin y perdido en tus mierdas.

Y me siento dolido y penado,
sin el confort de tus brazos,
sin las caricias y los abrazos,
sin la sensación de tenerte a mi lado.

Francisco Javier Ramos Alija 25/10/2016